Puedo confesarles que nunca me imaginé que me fuera a tocar vivir en una época tan compleja y de tanta incertidumbre. Pero así ha sido, y me ha llevado a concluir que es la lección de humildad más grande que ha recibido la humanidad en los últimos años, justo ahora cuando creíamos que todo lo podíamos controlar gracias a la inteligencia artificial, dejando a un lado el hecho de dedicarnos a prever que una situación de estas magnitudes podría ocurrir.

Pero ocurrió, y ahora la estamos enfrentando. La situación se está moviendo a unas velocidades insospechadas, lo que parece una realidad en la mañana ya no lo es en la tarde, las redes sociales se han encargado de que haya demasiada información, en la mayoría de las veces no muy afortunada, lo que hace que en muchas ocasiones la gente no sepa cuál es la real verdad, con el agravante que nadie estaba preparado para una situación de estas proporciones.

Este virus se mueve como hemos querido tantas veces que nuestras publicaciones lo hagan en la red; a menudo hablamos de viralizar un mensaje y montamos estrategias para hacerlo logrando un alcance Importante, pero esto que estamos afrontando tiene un “algoritmo” que muy pocos saben interpretar, pero que la desinteligencia humana se ha encargado de multiplicar. La viralización es exponencial, supera cualquier cálculo, lo que hace que el panorama no sea muy claro y que en muy buena medida la responsabilidad de afrontarlo esté en manos de cada uno, incluso por encima de las decisiones estatales y de las responsables y valiosas acciones de quienes componen el sistema de salud, a quienes aprovecho para
hacerles un reconocimiento con un aplauso de pie por todo lo que están haciendo.

Debemos tener absoluta conciencia de que se trata de preservar vidas y que ese solo hecho nos debe obligar a movernos con mucha responsabilidad, pero ante todo a actuar, a dejar la pasividad. Esto sin dejar de mencionar los retos que vamos a tener que resolver para fortalecer la confianza y el optimismo.

Ahora pasemos a analizar cómo se ha desencadenado todo esto. Para empezar, a mi juicio es un proceso que podemos resumir en 4 palabras: Amenaza, Prevención, Oportunidades y Resiliencia, en ese orden. Veamos entonces cómo se desarrolla cada una de ellas:

Todo comenzó cuando recibimos la información sobre un virus extraño que había aparecido en una remota y poco conocida ciudad de la China, muy lejana, de nombre Wuhan. Lo veíamos inicialmente como una información curiosa que en el transcurso de los días y a una velocidad sorprendente, se fue volviendo una peligrosa Amenaza, una amenaza que día a día se iba acercando y que finalmente se convirtió en una cruda realidad que muchos países, entre ellos el nuestro, estamos afrontando; con más acierto unos que otros, pero lo estamos haciendo. Su avance ha hecho que hoy esté dirigida a todos y cada uno de nosotros, por lo tanto, dejamos de ser meros espectadores para convertirnos en unos protagonistas directos o potenciales. Frente a esto, la sensatez, la prudencia y por supuesto la decidida acción efectiva, son las que deben prevalecer.

Ante esta situación se nos enviaron muchos mensajes relacionados con la Prevención, que comenzaron con lo que para muchos era un gracioso saludo de codos, luego se especuló con el uso del tapabocas, quienes sí y quienes no debían usarlo era la discusión; rápidamente se nos habló del autocuidado que tiene como gran protagonista algo que al parecer es lo mejor para disminuir el riesgo, que por el hecho de ser tan sencillo, muchos han dudado de su efectividad. Me refiero a la acción simple de lavarse las manos una y otra vez, continuamente, pues de esta forma estamos cubriendo uno de los principales focos de contagio. Si nos lavamos las manos correctamente y con frecuencia, nos estamos protegiendo de muy buena manera y estamos protegiendo a nuestros seres más cercanos. Y por último el aislamiento, lo que inicialmente ha llegado como una sana recomendación, pero que decididamente tenemos que hacer para evitar que nuestro sistema de salud colapse, al permitir que los hospitales y clínicas estén descongestionados.

Como pueden ver, las anteriores son decisiones personales, de cada uno de nosotros, literalmente están en nuestras manos y para sorpresa de muchos, son las más importantes; lo demás es responsabilidad del estado que lo tendrá que hacer de acuerdo con su real saber y entender.

Frente a esta nueva realidad, lo que debemos hacer es identificar las diferentes oportunidades que en medio de esta situación se pueden presentar. La primera y más importante de todas, el inmenso aprendizaje que estamos recibiendo, aprendizaje en todo el sentido de la palabra. Empezando por, como lo decíamos al principio, tener más humildad y lograr entender que a pesar de las posibilidades tecnológicas que muchos tenemos, no todo lo podemos controlar. De igual manera a descubrir y aprender sobre las nuevas formas de trabajar (teletrabajo, horarios flexibles, etc), de vender en la red, de administrar sin presencia física, de entender el comportamiento de nuestro consumidor en medio de complejidades para poder atenderlo adecuadamente, de mejorar sustancialmente la comunicación, siendo mucho más estratégicos al hacerla, porque todos los días ratifico que es más importante comunicar bien que dirigir o gobernar bien.

Y por supuesto, de fortalecer nuestra disciplina y nuestro rigor para cumplir adecuadamente con nuestros deberes a pesar de que en muchos casos no contemos con una supervisión directa. Finalmente, poder aprovechar de muy buena forma el tiempo para capacitarnos virtualmente y para compartir con nuestros seres queridos, con esas personas que por el afán diario vamos dejando a un lado y que han sido fundamentales en nuestro desarrollo y serán fuente de iluminación para
nuestro futuro.

Por último, algo de lo que muy pocos han hablado, la Resiliencia, entendida como esa capacidad del ser humano, de un sistema o una comunidad, de reponerse frente a eventos traumáticos. Esto es propio de los seres humanos, lo realmente importante es que tengamos la capacidad de acudir a ella para recuperarnos, para salir fortalecidos como nación, para que nuestro aparato productivo después de todo este aprendizaje, tome un nuevo aire y salga totalmente fortalecido retomando el camino y afrontando nuevos retos.

Sin duda alguna es un tema sobre el cual ya deberíamos estar trabajando y que requiere de mucho liderazgo, individual y colectivo. Debemos juntarnos, con mucha generosidad, pensando más en el interés general que en el individual y definir una ruta conjunta para que entre todos retomemos exitosamente el camino. Que no se nos vaya el tiempo apagando y hablando del incendio, sin tener listas las condiciones, adecuado el terreno y abonados los árboles para sembrar.

Seamos conscientes del momento tan crucial que nos está tocando vivir y de que está en nuestras manos la
responsabilidad de afrontarlo con solidaridad, inteligencia y responsabilidad, y por sobre todas las cosas con mucha decisión, de lo contrario pasaremos a ser del montón y perderemos una gran oportunidad para hacer parte de la Gente que marca la Diferencia.

© Luis Guillermo Buitrago. Derechos reservados.
Terminos de uso | Politica de privacidad | Creado por CASTAÑO360