Esta debería ser la premisa para todo lo que nos proponemos hacer en la vida. Cuando hacemos las cosas con pasión nos brilla el ojo, marcamos la diferencia y proyectamos una energía que es completamente contagiosa; con una ventaja adicional, generamos y convocamos esfuerzos que en condiciones normales serían impensables. La pasión lleva de la mano la buena actitud, obviamente…
